Dale Cuerpo a tu Salud

Blog dedicado al cuidado de la salud


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Los 10 “mandamientos”

Hola Lector@s,

Como la salud de una persona, no es sólo su aspecto y estado físico, sino que también es como siente, piensa y vive. Hoy os dejo este resumen de como vivir una vida sana, ética y justa contig@ mismo y el mundo que te rodea.

1)  No hagas a otros lo que no quieren que les hagan.

 2)  En todo, esfuérzate por no causar daño.

 3)  Trata a los seres humanos, a los seres vivos y al mundo en general con amor, honestidad, fidelidad y respeto.

 4) No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho libremente admitido y honestamente arrepentido.

 5)  Busca siempre aprender algo nuevo.

 6) Nunca busques censurar o interrumpir una disensión; respeta siempre el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.

 7)  Cuestiónalo todo.

 8)  Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten la suya en privado, sean cuales sean sus gustos, que, en ningún caso son asunto tuyo.

 9)  No discrimines ni oprimas a nadie en función de su sexo, raza o especie.

 10)  No adoctrines a tus hijos. Enséñales como pensar por sí mismos, como evaluar evidencias y como estar en desacuerdo contigo.

 

*Algunos son extraídos de lecturas varias y otros son propios.

Un saludo,

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4 comentarios

Algo de Ética y altruismo… para reflexionar…

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Con un poco de humor.. 🙂

¿Qué entendemos cuando alguien nos dice, actuar con ética? Pues entendemos actuar de forma justa hacia el otro en una acción determinada. Todos sabemos que está bien y que no. Desde pequeños captamos la existencia de las normas morales. No necesitamos ningún sistema de creencias especial para darnos cuenta de eso. Las normas morales existen en nuestra consciencia. El problema es que disponemos de una gran variedad de normas morales que cada uno fue adoptando debido a la propia educación, experiencias, lugar de nacimiento, etc. Es por esto que hoy en día hay temas sociales claves que nos afectan a todos, y que para algunos de nosotros son actos llevados a cabo actuando éticamente y otros exactamente lo contrario (aborto, eutanasia, especismo, violencia de género, matrimonio homosexual, divorcio, etc.) y otros temas, de los que la mayoría de nosotros probablemente estaríamos de acuerdo(“robar no está bien”). No pretendo aquí llegar a un concilio sobre qué cuestiones serían éticas y cuáles no, porque ese no es el punto. Lo que quiero transmitir aquí es que seamos auténticos con nosotros mismos a la hora de determinar lo que pensamos. Y no repetir como loros lo que vamos escuchando por ahí. Somos capaces de crear y modificar nuestro propio sistema de creencias, pensando, indagando, cuestionando. La ética y los valores morales como muchas otras disciplinas, nos vienen dados en nuestra educación, desde pequeños. Pero sepamos que somos libres de modificarlas en cualquier momento de nuestra vida si llegáramos a nuevas conclusiones sobre algo. Esa es la reflexión.

Por otro lado y yendo a temas cotidianos como hacer el bien a nuestro vecino, no lo tenemos muy claro y nos cuesta empatizar. Y habrá gente que le salga de forma más natural el ayudar, y gente que no tiene el mínimo interés en hacerlo.

Nuestro comportamiento altruista y empático tiene perfecta explicación en términos evolutivos.  Los individuos que cooperaban en las antiguas comunidades sobrevivían más que los que no lo hacían porque las comunidades eran cerradas y las personas se relacionaban casi con las personas a lo largo de su vida por lo que siempre resultaba posible que te devolviesen el favor de alguna forma, por lo tanto desarrollar mediante selección natural la capacidad de tratar bien al otro nos podía reportar ventajas en el futuro. Ahora esto ya no tiene sentido cuando lo aplicamos a por qué hacemos el bien a alguien que probablemente jamás vamos a volver a ver pero es que la explosión demográfica y la movilidad global de las personas son un fenómeno muy nuevo y repentino, las adaptaciones evolutivas son enormemente lentas. Para darles un ejemplo, el orgasmo y el placer son una adaptación evolutiva que favorece la reproducción por eso los conservamos, pero ahora con el condón ya no cumplen su misión reproductiva y aun sabiéndolo seguimos deseando tener sexo y es que en 200 años los cambios en la humanidad han desvirtuado muchas conductas y comportamientos evolutivos que nos favorecían desde las cavernas hasta hace muy poco. Evidentemente no somos máquinas que se comportan de manera homogénea y predecible, eso es lo que nos hace maravillosos por lo que ni las explicaciones genéticas ni las de otra índole son aplicables a todos nosotros. Hay multitud de personas que se sienten forzadas a comportamientos que no son explicables de ninguna manera racional.

¿Por qué deberíamos actuar “correctamente” con nuestro vecino entonces?

No habría que actuar con el bien solo por el hecho de recibir bien. O porque tengamos en cuenta que pensaran de nosotros sino lo hacemos. O peor aún, hacer el bien por miedo a un “castigo divino” o algo así.

¿Entonces? 

Pues hacerlo por el fin en sí mismo. Para realizarnos como persona. Para demostrar amor hacia el otro. Necesitamos desarrollar la empatía que todos tenemos dentro. Porque de esta manera es como obtenemos verdadera satisfacción por nuestra propia vida. El sabor agradable que nos deja, el hacer el bien, el ayudar, el colaborar, es único. ¿Por qué no hacerlo?, ¿Por qué nos empeñamos en hacer cosas solo en beneficio propio? ¿Por qué bajamos la vista cuando entra una mujer embarazada al metro?, ¡No somos capaces ni de dejar un asiento! ¿Por qué incluso nos alegramos cuando vemos que a alguien le va mejor que a nosotros? (según nuestra propia opinión), e intentamos darle la vuelta y decir sí, pero esta persona no tiene aquello otro.., y así nos conformamos y engañamos y miramos a otro que está peor, (también según nuestra percepción) y así ya nos quedamos más contentos y relajados, hasta el siguiente día cuando nos enteramos que fulano se compró un coche nuevo o algo así…

¿Que nos está llevando como sociedad a actuar de esta forma?, que nos está pasando como personas que no podemos dejar de ver nuestro propio ombligo, y no solo verlo sino también que sea el que más brille. ¿Qué pasa con nuestros valores?, ¿Qué pasa con nuestro ego?

Vivimos en una sociedad descentrada. No somos coherentes ni consecuentes con nosotros mismos, estamos llenos de máscaras, esas máscaras son nuestro ego. Estamos reprimidos como seres. Actuamos de una forma, pero pensamos otra y sentimos otra diferente. Decimos sí, cuando queremos decir no y viceversa. Eso nos enferma. Nos inventamos “peros” de manera constante. Queremos hacer algo, “pero” por miedos posponemos lo que queremos, lo que nos haría felices (cambiar de trabajo, mudarte a otra ciudad, etc.) sin embargo  no queremos arriesgar. El temor al fracaso y al que pensarán de nosotros si nos equivocamos nos coarta, nos paraliza. Así se nos pasa la vida. No nos damos cuenta y nos alejamos cada vez más de nosotros mismos y nuestra naturaleza y eso más nos enferma. No somos honestos, llegamos a autoengañarnos. El tema es que no nos conocemos o apenas muy poco. Nuestra educación carece de una asignatura que indague en nuestro ser, en nuestros comportamientos. Memorizamos datos, procedimientos y ciencias pero no aprendemos a gestionar nuestra vida, nuestras emociones. Es por esto que digo que estamos descentrados, descompensados. Hasta hace poco se medía la inteligencia por la cantidad de carreras que tenías hechas. Hoy se reconoce que la verdadera inteligencia del ser humano está en la capacidad de adaptación y en la habilidad de gestionar nuestras emociones básicas: ira, miedo, angustia, gozo. Tampoco somos conscientes de nuestra intuición, la perdemos, ni siquiera podemos dejar de comer cuando nos sentimos mal, solo con mirar a un animal que hace cuando esta malito… Pero nosotros no, aún con fiebre seguimos comiendo como si nada. Creo que solo utilizamos el instinto en situaciones límites, supongo que si nos dejan en un bosque y aparece un puma, saldríamos corriendo…, claro.  Nuestra sociedad tal como está planteada hoy en día no estimula el conocimiento interior, ni mucho menos el instinto, no interesa. No interesa que nos conozcamos. Interesa que vayamos por la vida con dos o tres objetivos que nos marcan, que nos creamos lo primero que nos cuentan, que no preguntemos y que no opinemos.

Como dice el aforismo Griego, “Conócete a ti mismo” (inscripción en la entrada del templo de Apolo en Delfos), esa es la reflexión. Conócete.