Dale Cuerpo a tu Salud

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Algo está cambiando… Médicos alópatas vs naturópatas

Hola Lector@s!!

En el post que escribo hoy quiero compartir con vosotros algo bastante positivo que he vivido en una consulta con un paciente esta semana.

Será un relato muy breve.

armonia

equilibrio#totalidad#límites#integral#empatía

 

El paciente acudía a la consulta para tratarse un colon irritable, diagnosticado desde hace ya años. El paciente había consultado previamente con varios médicos especializados en aparato digestivo, durante 6 años y ninguno le había dado una solución a su problema. Hasta que, hace un mes atrás dio con un médico que por fin le dijo al menos algo. Le dijo que consultara con un@ naturópata. Pues sí, aunque parezca mentira un médico de la Seguridad Social (especialista en digestivo) aconseja a un paciente a visitar a un@ naturópata. Un médico que por fin se moja y acepta que si bien la medicina convencional abarca mucho y trata muchas enfermedades, no puede con todas. Tiene límites, y como profesionales, el aceptar esos límites nos hace más sensibles y más empáticos frente a estos problemas, pudiendo dar una solución a los pacientes.

Yo la verdad, que cuando mi paciente me lo contaba me parecía mentira. Ojalá en algún momento tanto la medicina alópata como la natural puedan funcionar de la mano y no desde la rivalidad, sino desde el soporte, ayuda y comprensión de los pacientes en su totalidad. Con los límites de cada disciplina pero trabajando en conjunto.

Todo un aprendizaje.

Un saludo,

Natalia

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7 razones por las que vas a fracasar en tu tratamiento :(

Hola Lector@s!!!! En el post de hoy hago una reflexión de porque muchas personas fracasan al comenzar un tratamiento naturopático.

natural

Si otros pueden, tu puedes 🙂

Comenzar un tratamiento de medicina natural no es fácil. Modificar determinadas conductas alimentarias y modo de vida es un arduo camino que a la larga puede dar lugar a fracasos no queridos.

Voy a enumerar las principales razones de éstos fracasos:

  • Fuerza de voluntad: Un tratamiento de medicina natural requiere por parte del paciente un compromiso integro para con el terapeuta y el tratamiento. En este caso el paciente es parte activa del tratamiento. No es solo cuestión de tomar una pastillita, como estamos acostumbrados y no hacer ningún cambio más. Un tratamiento natural supone un cambio de hábitos en general, desde la alimentación, la salud mental y la ejercitación del aparato locomotor. Las personas tenemos una tendencia innata a querer resultados positivos con el mínimo esfuerzo, y en este sentido no es compatible con el inicio de este tipo de tratamientos. Se necesita trabajar la fuerza de voluntad para seguir adelante y no decaer. Y si se decae en un momento dado, no pasa nada. Es cuestión de volver a coger fuerzas y seguir adelante.
  • No creer en el tratamiento: Es muy común salir de la consulta de naturopatía con mucho entusiasmo y ganas de hacer todos los cambios que se os pide ¿Pero que pasa luego? Empiezan las dudas, los miedos, poca credibilidad en el tratamiento, etc. ¿Qué hacer?, Informarse como corresponde, zanjar dudas nuevamente con el terapeuta, o corroborar con otro profesional, acercarse a la biblioteca, comprar un libro sobre el tema, etc. Cuantas más dudas, más inquisitivos debemos ser para encontrar respuestas ante lo que necesitamos y queremos aprender.
  • Económico: Acercarse al herbolario a comprar “nueva” comida y suplementos puede ser un poco desmoralizante para nuestro bolsillo. Es cierto que llevar a cabo un tratamiento de medicina natural no es algo de fácil acceso en cuanto a economía me refiero. En estos casos lo mejor es evaluar y llevar a cabo un buen control, y economizar. Quitarse otros gustos o caprichos que estamos acostumbrados a darnos y cambiarlos por estos nuevos “caprichos”, que seguramente serán más sanos y a la larga nos harán sentir mejor tanto física como psíquicamente.
  • Falta de paciencia y constancia: Vivimos en un mundo donde todo tiene que ser para ayer!!!, estamos muy mal acostumbrados a darle a un botón y a ver resultados inmediatos o a tomar un ibuprofeno y a notar un alivio aunque sea momentáneo, alivio al fin. La medicina natural no funciona así. Descongestionar un cuerpo cargado de toxinas no es cuestión de que se pueda hacer de un día para otro. Requiere paciencia y constancia. Desarrollar la paciencia y constancia es fundamental para que el tratamiento funcione. Tampoco es cuestión de querer ser supermujeres y superhombres y querer lograrlo de forma inmediata. Hay que ser perseverantes e intentar no decaer y lo mismo que os he comentado antes, si se decae, se vuelve a empezar que esta es una hermosa cualidad que tenemos los seres humanos.
  • Miedo al fracaso: El miedo como tal, es una emoción básica que nos ha llevado a evolucionar y sobrevivir. Pero mal gestionado, nos hace fracasar sin ni siquiera haberlo intentado. Muchas veces por el propio miedo al fracaso, ni siquiera probamos, para no sentirnos mal luego. Aprender a gestionar las emociones básicas, como el miedo es un trabajo interno de cada uno, escucharse y conocerse, herramientas importantísimas a la hora de vencer miedos.
  • Escuchar lo que la gente de tu alrededor te dice, sin mala intención pero sí con falta de conocimiento: A la gente le encanta opinar de las cuestiones de otros, no importa cuánto sepan al respecto, pero la gente opina. Muchas veces no con mala intención, pero sí con falta de conocimiento. La medicina natural no es una secta en la que hacemos cosas “raras”, es simplemente tratar al organismo de forma integral e intentando encontrar los orígenes que llevaron a un cuerpo a enfermar. Cuando escuchemos a alguien opinar sobre estas cuestiones, intentemos explicar de qué se trata realmente el tratamiento y que si quieren informarse más que contacten con un profesional o naturópata de confianza.
  • Naturópata incompetente: En el mundo de las terapias “alternativas” encontramos todo tipo de profesionales. Gente muy competente y dedicada a lo que hace, y gente que lo vive con menos esmero y dedicación y eso a la larga se nota en la consulta. Si os pasa que en la primera consulta que tengáis con un naturópata no os termina de convencer la forma, etc, probar con otro, hasta dar con alguien que realmente esté entregado al mundo de las medicina natural y lo sepa transmitir.

Un saludo,

Natalia

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Astenia otoñal y comienzo de actividades

Hola lector@s!!!

Aquí estoy, retomando el blog después de unas merecidas vacaciones de verano!!!

El artículo que escribo hoy, como verás, está relacionado con el tema que nos tocará en breve, la llegada del otoño y el comienzo de las actividades. Además con la llegada del otoño, llega también la disminución de la luz solar, las lluvias, el fin del verano y de las vacaciones y el fin de las cañitas de verano también!!! Jeje. Todo esto podría conllevar al desánimo, cansancio y apatía, síntomas pasajeros en la mayoría de los casos, pero que podrían también fastidiar a nuestro sistema inmunológico. El descanso, ejercicios regulares y sana nutrición, son algunos de los hábitos más importantes a tener en cuenta. Existen muchos complementos alimenticios naturales que nos podrían ayudar, aportando nutrientes con efectos revitalizantes y/o relajantes con probados beneficios para nuestro bienestar.

otoño

Disfrúta este otoño de un buen paseo en bici 🙂

 

Entre ellos encontramos:

Vitamina B12: Interviene en el buen funcionamiento del sistema inmune.

Hierba de San Juan: La hierba de San Juan es la primera planta conocida que puede poner en marcha los tres neurotransmisores: la dopamina, la serotonina y la noradrenalina; además contiene cortisol, una hormona que es liberada por el cuerpo humano como respuesta al estrés. Gracias a estos componentes la planta posee efectos benéficos para mejorar el estado de ánimo. Comúnmente se le denomina el “antidepresivo de herbolario”.

5HTP (Aminoácido Triptófano): La serotonina es un neurotransmisor producido por el aminoácido triptófano, el cual: promueve el sueño, el bienestar, la saciedad e induce sentimientos de seguridad, relajación y confianza.

L-teanina: Este aminoácido reduce la ansiedad y el estrés y fortalece el sistema inmunitario.

Ginseng Coreano: Planta originaria de China. Entre sus principales propiedades: Activación de las glándulas suprarrenales en organismos estresados, poder regenerador celular en tejidos envejecidos, estimulación cerebral, actividad cardiotónica y cierta acción hipoglucemiante, hasta una activación de las glándulas sexuales y propiedades antioxidantes. (Aconsejado para hombres)

Rhodiola: Es un adaptógeno que esencialmente trabaja sobre el sistema nervioso, disminuyendo la depresión, mejorando el rendimiento en el trabajo, y disminuyendo la fatiga. (Ac0nsejado para mujeres)

 

Para más información de cómo tomar los suplementos o cualquier duda al respecto, no dudes en contactarme: http://www.nataliadepaola.com/index.php/contacto

Feliz otoño!!!!!!

Un saludo,

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Sabiduría popular: “hay que comer de todo”

Hola Lector@s!!!!

“Hay que comer de todo”. Frase que se repita una y otra vez entre los más aplicados de la gastronomía, es decir pura sabiduría popular sobre nutrición.

alimentos basicos

Esta frase de “hay que comer de todo” es la frase con la que se arremete en contra del vegetarianismo u otras corrientes. Se pronuncia con tanta convicción como quien pronuncia una verdad absoluta. Lo curioso es que la mayoría de estas personas que van de expertos en el tema, basan su dieta en leche, pan, carne, patatas y un poco de lechuga y tomate. Y los únicos cereales que conocen son el trigo, maíz y arroz y la única leche que toman, la de vaca, y para untar, solo el paté, y hamburguesas, sólo las de carne y bizcochos solo el que está hecho de harina, huevos y azúcar. Entonces, ¿Qué quieren decir con esto de que “hay que comer de todo”?

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Es bastante hipócrita creerse que se come “de todo”, y que lo mas sano es “comer de todo”. Imagínense a un japonés tomando chorizo, pues no. Él basa su dieta en algas, pescado, miso, soja. Etc. Pero no chorizo. Y no por ello está haciendo algo malo ni poco saludable.

En resumen, es absurdo creer que lo sano es “comer de todo”. Cada uno tiene que comer lo que quiera, lo que su cuerpo y cabeza le pide (si es con criterio, mejor) pero sin juzgar lo que comen o dejan de comer el resto de personas.

Además, seamos honestos nadie “come de todo”. Y mejor que así sea. Existen muchas cosas que es mejor, no comer ni oler!!! Tendríamos que hacer más hincapié en tener en cuenta lo que no deberíamos comer que en “comer de todo”.

Lo que sí debemos comer son: verduras, hortalizas y frutas. Hidratos de carbono complejos como cereales y proteína como huevos, carne y por supuesto proteína vegetal. Lo de la proteína vegetal no debería ser una opción solo para aquel que practica el vegetarianismo. Es perfectamente compatible un día tomar, pues no sé, tofu por decir algo y al día siguiente un filete.

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Para ir terminando, hay que comer saludable y las posibilidades para hacerlo son muchas. Os invito a que conozcan nuevos alimentos, que prueben nuevos sabores. No todo termina en el pan de trigo, la leche y el filete. Abrir el abanico de posibilidades nos desarrolla más el paladar, nos hace disfrutar más, y nos hace ser más empáticos y abiertos.

En resumen, ¿Por qué no probarlo?

Un saludo!!

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Los 10 “mandamientos”

Hola Lector@s,

Como la salud de una persona, no es sólo su aspecto y estado físico, sino que también es como siente, piensa y vive. Hoy os dejo este resumen de como vivir una vida sana, ética y justa contig@ mismo y el mundo que te rodea.

1)  No hagas a otros lo que no quieren que les hagan.

 2)  En todo, esfuérzate por no causar daño.

 3)  Trata a los seres humanos, a los seres vivos y al mundo en general con amor, honestidad, fidelidad y respeto.

 4) No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho libremente admitido y honestamente arrepentido.

 5)  Busca siempre aprender algo nuevo.

 6) Nunca busques censurar o interrumpir una disensión; respeta siempre el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.

 7)  Cuestiónalo todo.

 8)  Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten la suya en privado, sean cuales sean sus gustos, que, en ningún caso son asunto tuyo.

 9)  No discrimines ni oprimas a nadie en función de su sexo, raza o especie.

 10)  No adoctrines a tus hijos. Enséñales como pensar por sí mismos, como evaluar evidencias y como estar en desacuerdo contigo.

 

*Algunos son extraídos de lecturas varias y otros son propios.

Un saludo,

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Algo de Ética y altruismo… para reflexionar…

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Con un poco de humor.. 🙂

¿Qué entendemos cuando alguien nos dice, actuar con ética? Pues entendemos actuar de forma justa hacia el otro en una acción determinada. Todos sabemos que está bien y que no. Desde pequeños captamos la existencia de las normas morales. No necesitamos ningún sistema de creencias especial para darnos cuenta de eso. Las normas morales existen en nuestra consciencia. El problema es que disponemos de una gran variedad de normas morales que cada uno fue adoptando debido a la propia educación, experiencias, lugar de nacimiento, etc. Es por esto que hoy en día hay temas sociales claves que nos afectan a todos, y que para algunos de nosotros son actos llevados a cabo actuando éticamente y otros exactamente lo contrario (aborto, eutanasia, especismo, violencia de género, matrimonio homosexual, divorcio, etc.) y otros temas, de los que la mayoría de nosotros probablemente estaríamos de acuerdo(“robar no está bien”). No pretendo aquí llegar a un concilio sobre qué cuestiones serían éticas y cuáles no, porque ese no es el punto. Lo que quiero transmitir aquí es que seamos auténticos con nosotros mismos a la hora de determinar lo que pensamos. Y no repetir como loros lo que vamos escuchando por ahí. Somos capaces de crear y modificar nuestro propio sistema de creencias, pensando, indagando, cuestionando. La ética y los valores morales como muchas otras disciplinas, nos vienen dados en nuestra educación, desde pequeños. Pero sepamos que somos libres de modificarlas en cualquier momento de nuestra vida si llegáramos a nuevas conclusiones sobre algo. Esa es la reflexión.

Por otro lado y yendo a temas cotidianos como hacer el bien a nuestro vecino, no lo tenemos muy claro y nos cuesta empatizar. Y habrá gente que le salga de forma más natural el ayudar, y gente que no tiene el mínimo interés en hacerlo.

Nuestro comportamiento altruista y empático tiene perfecta explicación en términos evolutivos.  Los individuos que cooperaban en las antiguas comunidades sobrevivían más que los que no lo hacían porque las comunidades eran cerradas y las personas se relacionaban casi con las personas a lo largo de su vida por lo que siempre resultaba posible que te devolviesen el favor de alguna forma, por lo tanto desarrollar mediante selección natural la capacidad de tratar bien al otro nos podía reportar ventajas en el futuro. Ahora esto ya no tiene sentido cuando lo aplicamos a por qué hacemos el bien a alguien que probablemente jamás vamos a volver a ver pero es que la explosión demográfica y la movilidad global de las personas son un fenómeno muy nuevo y repentino, las adaptaciones evolutivas son enormemente lentas. Para darles un ejemplo, el orgasmo y el placer son una adaptación evolutiva que favorece la reproducción por eso los conservamos, pero ahora con el condón ya no cumplen su misión reproductiva y aun sabiéndolo seguimos deseando tener sexo y es que en 200 años los cambios en la humanidad han desvirtuado muchas conductas y comportamientos evolutivos que nos favorecían desde las cavernas hasta hace muy poco. Evidentemente no somos máquinas que se comportan de manera homogénea y predecible, eso es lo que nos hace maravillosos por lo que ni las explicaciones genéticas ni las de otra índole son aplicables a todos nosotros. Hay multitud de personas que se sienten forzadas a comportamientos que no son explicables de ninguna manera racional.

¿Por qué deberíamos actuar “correctamente” con nuestro vecino entonces?

No habría que actuar con el bien solo por el hecho de recibir bien. O porque tengamos en cuenta que pensaran de nosotros sino lo hacemos. O peor aún, hacer el bien por miedo a un “castigo divino” o algo así.

¿Entonces? 

Pues hacerlo por el fin en sí mismo. Para realizarnos como persona. Para demostrar amor hacia el otro. Necesitamos desarrollar la empatía que todos tenemos dentro. Porque de esta manera es como obtenemos verdadera satisfacción por nuestra propia vida. El sabor agradable que nos deja, el hacer el bien, el ayudar, el colaborar, es único. ¿Por qué no hacerlo?, ¿Por qué nos empeñamos en hacer cosas solo en beneficio propio? ¿Por qué bajamos la vista cuando entra una mujer embarazada al metro?, ¡No somos capaces ni de dejar un asiento! ¿Por qué incluso nos alegramos cuando vemos que a alguien le va mejor que a nosotros? (según nuestra propia opinión), e intentamos darle la vuelta y decir sí, pero esta persona no tiene aquello otro.., y así nos conformamos y engañamos y miramos a otro que está peor, (también según nuestra percepción) y así ya nos quedamos más contentos y relajados, hasta el siguiente día cuando nos enteramos que fulano se compró un coche nuevo o algo así…

¿Que nos está llevando como sociedad a actuar de esta forma?, que nos está pasando como personas que no podemos dejar de ver nuestro propio ombligo, y no solo verlo sino también que sea el que más brille. ¿Qué pasa con nuestros valores?, ¿Qué pasa con nuestro ego?

Vivimos en una sociedad descentrada. No somos coherentes ni consecuentes con nosotros mismos, estamos llenos de máscaras, esas máscaras son nuestro ego. Estamos reprimidos como seres. Actuamos de una forma, pero pensamos otra y sentimos otra diferente. Decimos sí, cuando queremos decir no y viceversa. Eso nos enferma. Nos inventamos “peros” de manera constante. Queremos hacer algo, “pero” por miedos posponemos lo que queremos, lo que nos haría felices (cambiar de trabajo, mudarte a otra ciudad, etc.) sin embargo  no queremos arriesgar. El temor al fracaso y al que pensarán de nosotros si nos equivocamos nos coarta, nos paraliza. Así se nos pasa la vida. No nos damos cuenta y nos alejamos cada vez más de nosotros mismos y nuestra naturaleza y eso más nos enferma. No somos honestos, llegamos a autoengañarnos. El tema es que no nos conocemos o apenas muy poco. Nuestra educación carece de una asignatura que indague en nuestro ser, en nuestros comportamientos. Memorizamos datos, procedimientos y ciencias pero no aprendemos a gestionar nuestra vida, nuestras emociones. Es por esto que digo que estamos descentrados, descompensados. Hasta hace poco se medía la inteligencia por la cantidad de carreras que tenías hechas. Hoy se reconoce que la verdadera inteligencia del ser humano está en la capacidad de adaptación y en la habilidad de gestionar nuestras emociones básicas: ira, miedo, angustia, gozo. Tampoco somos conscientes de nuestra intuición, la perdemos, ni siquiera podemos dejar de comer cuando nos sentimos mal, solo con mirar a un animal que hace cuando esta malito… Pero nosotros no, aún con fiebre seguimos comiendo como si nada. Creo que solo utilizamos el instinto en situaciones límites, supongo que si nos dejan en un bosque y aparece un puma, saldríamos corriendo…, claro.  Nuestra sociedad tal como está planteada hoy en día no estimula el conocimiento interior, ni mucho menos el instinto, no interesa. No interesa que nos conozcamos. Interesa que vayamos por la vida con dos o tres objetivos que nos marcan, que nos creamos lo primero que nos cuentan, que no preguntemos y que no opinemos.

Como dice el aforismo Griego, “Conócete a ti mismo” (inscripción en la entrada del templo de Apolo en Delfos), esa es la reflexión. Conócete.


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Supera la ansiedad y siéntete libre

Vivimos una vorágine de situaciones que a diario nos superan, donde muchas veces es difícil tomar contacto con nosotros mismos y parar a reflexionar para poder actuar con calma y tranquilidad. Las responsabilidades en nuestro trabajo y vida familiar están por encima de lo que image.jpg2nuestro organismo, muchas veces puede soportar. Esto hace que padezcamos una especie de ansiedad constante y crónica. Donde hayimage momentos que es tan alta que ni somos conscientes de ella, hasta que un día nuestro cuerpo no puede más y es ahí donde podemos sufrir un ataque de pánico. Sin embargo, previo a esto nuestro organismo nos va dando avisos, alarmas para que no nos dejemos estar y actuemos previniendo. Tenemos que escuchar a nuestro cuerpo, esos síntomas que observamos a diario, que sabemos que no están bien,  insomnio, dolores de espalda, de cabeza, malas digestiones, infecciones con frecuencia, etc. Cuando todo esto se repite con demasiada frecuencia es cuando el cuerpo nos está hablando, es el lenguaje sintomático del organismo. Aquí  tenemos que parar la marcha y vernos por dentro, y preguntarnos que estamos haciendo??, hacia dónde vamos con todo esto??, merece la pena??, saber evaluar las cosas con perspectiva, en su momento, aprender a formarnos una escala de valores, entender que si nosotros no estamos bien con nosotros mismos, no podemos estarlo con el resto.

Aquí propongo una serie de ideas para tratar la ansiedad y sentirnos más libres:

  • Lo primero de todo es intentar encontrar al menos un rato al día donde tengamos un pequeño espacio y momento de reflexión para con nosotros mismos. Para valorar nuestro día, lo que nos paso, lo que nos quedamos con ganas de decir o hacer, lo que podríamos haber hecho mejor, etc. Pero no para reprocharnos, sino para aprender y conocernos más. Hacer como un “revival” del día. De esta forma, trayendo al consciente, al yo real, situaciones que nos hayan sucedido durante el día, nos da la ventaja de tratar de entender porque funcionamos de tal o cual forma. Siempre, la idea es conocernos más y mejor. Cuanto más nos conozcamos más libres nos sentiremos.
  • Luego dedicarle al menos 2 veces por semana, a la práctica de algún deporte o actividad extra laboral y familiar es muy saludable. Si vamos a practicar algún deporte, pensar antes uno que realmente nos motive. Hay polideportivos en varios barrios, gimnasios, Centros de yoga, Centro de Pilates, etc. Cuando hacemos deporte liberamos endorfinas y adrenalina, que son hormonas que nos provocan bienestar y posterior relajación. Como consecuencia, una mejor calidad de sueño. Todos sabemos lo saludable que es hacer deporte, solo que muchas veces no sabemos bien que deporte es el que nos puede gustar. Pero podemos ir probando hasta encontrar alguno que de verdad nos motive.
    En cuanto a otras actividades extras, pueden ser cursos de cocina, de arte, aprender un nuevo idioma, etc.
    Lo importante de esto también es que nos hacen relacionarnos con otras personas, en otro ambiente ajeno al cotidiano. Esto puede ser muy sano y enriquecedor. Conocer gente nueva, que nos cuente sus historias, que nos cuente su forma de vida o algún comentario interesante de alguien puede ser muy motivador y muchas veces nos puede ayudar a ver las cosas que tenemos a nuestro alrededor desde otro enfoque y perspectiva.
  • Otra práctica sana y que nos ayuda a bajar la ansiedad es encontrar un momento al día para cultivar y fortalecer nuestras relaciones personales, sea con amigos o familia. Hoy en día teniendo la red de comunicaciones de la que disponemos, no es excusa “el no tener tiempo”, un mail corto, un mensaje o una llamada nos acerca a nuestros seres queridos. Un simple mensaje que mandemos y recibamos nos hará probablemente gesticular una sonrisa, y eso es algo muy productivo y sano para nuestro sistema nervioso. Es tan sencillo y tan bonito, que no deberíamos pasar ni un solo día sin dar o recibir una sonrisa de alguien a quien amemos.
  • Una técnica infalible para bajar la ansiedad es tener una buena respiración. Una buena respiración es cuando somos capaces de llevar todo el aire a la zona abdominal y expulsarlo lentamente por la nariz. Si bien es una respiración complicada de practicar todo el tiempo, sería interesante un rato al día al menos, respirar de esta forma. Hará que nos relajemos. Si nos resultase muy complicado, hay sitios donde se hacen talleres de respiración consciente. Si quieres información sobre este tema, me puedes preguntar sin problema.
  • Encontrar un momento en la semana, para reencontrarnos con la naturaleza. Un paseo por el campo es muy saludable para nuestro sistema nervioso y para bajar la ansiedad. Respirar aire puro y nutrirnos de los 4 factores de salud: aire, agua, tierra, sol es todo un concentrado de energía para nuestro organismo, que nos hará sobre llevar la semana con mucho más animo y buen humor. Probarlo!
  • Hay momentos en nuestra vida que si bien todo esto que planteo es saludable, muchas veces no es suficiente. Es en estos momentos cuando debemos ser conscientes de nuestras limitaciones, y saber pedir ayuda.
    La ayuda puede ser a través de un terapeuta y a su vez un tratamiento de  suplementos de nutrición ortomolecular. Ambos tratamientos son totalmente compatibles. Hay muchos métodos y diferentes tendencias y escuelas para comenzar una buena terapia. Hay que conocer cómo funcionan y considerar cual sería la que mejor nos puede venir para el momento puntual que estemos pasando.
    La suplementación ortomolecular ayuda a equilibrar hormonas y neurotransmisores que pueden estar o muy bajos o altos según los valores estándares. Una buena suplementación con aminoácidos como el triptófano y plantas como el espino blanco pueden ayudar a que el organismo encuentre un equilibrio a nivel químico, y por lo tanto repercuta en nuestros pensamientos y acciones. Siempre aportando además una dieta sana, balanceada y ciertos alimentos que yo llamo “estrella”.

 
Para más información, por favor contáctame!

un abrazo, Natalia